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VIDA COTIDIANA

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Las retahílas de Juliana

Le gusta decir retahílas, cantar y hablar hasta por los codos, tiene que dejar su marca allí por donde pasa

Os voy ha hablar de Juliana Torres. Tiene 92 años, una de las más mayores de la familia y, como le digo a mi madre, “más antigua que una cómoda”.

Hablo de ella para hacerle un homenaje a todos los abuelos que estuvieron, están y estarán en nuestro corazón y recordamos con cariño. Para no perder ni dejar en el olvido todo lo que lucharon en aquellos tiempos para vivir.

Ella no sabe ni leer, ni escribir, pero es “más lista que el hambre” y “sabe más que los ratones coloraos”. Estamos aprendiendo mucho de ella, como de cada uno que ha formado parte de esta familia.

No oye nada, de nada, solo lo que le interesa ya que lee los labios a distancia. Tiene vista de águila, cosa que ninguna sabemos, ni sabremos hacer jamás.

Es la refranera del pueblo; constantemente se le escapa alguno. Se sabe muchísimas retahílas y cancioncillas populares. Hemos hecho hasta un librito de manualidades para que el resto de los abuelos los puedan leer y aprender, para que quede constancia, que nunca desaparezcan, pasando de unos a otros, “porque las palabras se las lleva el viento”.

Ahí van algunas de ellas, para animaros a dejar las vuestras, recordando buenos tiempos y aprender de un pedacito de cada uno de vosotros:

-A mi me ha salio un novio,

que lo quiere otra doncella.

Lo vamos a echar por alto

y la que lo pille, pá ella.

-Eres bonita, bonita,

tu cara como una rosa.

Pedirle a Dios que te libre,

de una lengua escandalosa.

-Anoche fui a ver a mi novia,

el caballo me trepó.

Los perros me mordieron,

y la novia me despachó.

-Por ahí viene mi novio,

por la punta, por la punta.

Cuando llegue le diré,

más vale tarde que nunca.

-Míralo por donde viene,

el que a mí me tiene loca.

Las manos en los bolsillos,

y el cigarrillo en la boca.

-Tú te tienes porque eres,

un poquito más que yo.

Y te tienes que agachar,

y por encima pasar yo.

-Por donde quieras que vas,

vas diciendo que soy tuya.

Que cadena más echao,

pá tenerme tan segura.

-Te pusiste a decir,

en una mesa de juego.

Que te casabas conmigo,

y será si yo quiero.

 

Se os quiere y siempre se os tendrá en el

recuerdo. Esperanza Navarro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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