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Domingo, 08 de Diciembre

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DomusVi Remedios se va a la playa

Los residentes de DomusVi Remedios realizan su excursión anual a la playa de la Misericordia

Como todos los años, un grupo de residentes de la Residencia para mayores DomusVi Remedios de Aguilar de la Frontera realizaron su tradicional excursión a la playa y, como no, queremos compartirlo con todos vosotros, pues creemos que os gustará conocer lo bonito y divertido que fue este día.

Estábamos a finales de junio cuando llegó el día más esperado del año para algunos de nuestros residentes ya que, a pesar de haber visitado en muy pocas ocasiones la playa a lo largo de sus vidas, es un lugar mágico para ellos.

Los nervios se apoderaron de los excursionistas desde primera hora de la mañana, incluso alguno reconoció no haber podido dormir esperando que llegara la hora de la salida. A la llegada del autobús, nos subimos en él y comenzó nuestra aventura. Una hora y media más tarde llegamos a Málaga, a la playa de la Misericordia y, desde entonces, todo fue alegría y máximo disfrute.

Llevábamos nuestro picnic playero preparado y, como uno de nuestros residentes contó al día siguiente en la residencia, “nos hartamos de comer” tapitas, gazpacho fresquito, dulces y helados. Pero entre bocado y bocado no dejamos de hacer lo más importante, nos dimos unos bañitos en el mar gracias a unos carros adaptados de los que se disponía en la playa. Fue muy emocionante ya que nos acompañaba un residente que llevaba más de 20 años sin bañarse en el mar y otros que no lo habían hecho nunca.

A la hora de volver, más de uno se enfadó, pues querían quedarse hasta el anochecer, referían que el día había sido muy corto.

No podemos olvidarnos de mostrar nuestro agradecimiento a los voluntarios que con tanto afecto nos atendieron en esta actividad, pues la playa de la Misericordia cuenta con un puesto adaptado con todas las comodidades necesarias para nosotros, sin ellos no sería posible esos bañitos tan refrescantes que nos dimos.

No hay palabras para describir las sensaciones vividas ese día. Qué alegría poder aportar tanta felicidad a un grupo de personas con un gesto que, para nosotros, es tan normal (ir a la playa). No vamos a negar que se necesita mucho esfuerzo y trabajo para organizar un día así pero merece la pena con creces, por ello seguiremos haciéndolo muchos años.