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Jueves, 13 de Diciembre

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Mi experiencia en la residencia

Un año en la casa Ntra. Sra. del Carmen

Luisa López Gómez, residente de la residencia Casa Ntra. Sra. del Carmen, de El Viso.

 

Voy a contar mi experiencia en la residencia Casa Ntra. Sra. del Carmen. Primero estuve en la residencia El Salvador de Pedroche, que fue una experiencia muy bonita, donde me sentía muy bien, sin embargo, cuando mis hijos me dijeron que podía ir a mi pueblo, me faltó tiempo para no pensarlo dos veces. Me vine a El Viso un 5 de septiembre de 2017, hace ya un año.

En un principio, entré utilizando la silla de ruedas, pero gracias a mi esfuerzo y a la labor de los trabajadores del centro, fui dejando la silla, y comencé con la ayuda de un andador y ahora voy con una muleta.

Lo que más me gusta es la cantidad de excursiones y actividades que hacemos. Por ejemplo, hemos ido a Málaga a la playa, donde pasamos un día estupendo. He sido virgen María en un belén viviente o las Olimpiadas Geriátricas, que es la última que hemos hecho. Son unas Olimpiadas, donde participamos todas las residencias del Valle de Los Pedroches y hacemos pruebas, ganando medallas y donde pasamos un día muy bonito.

Las Olimpiadas se celebraban este año aquí en El Viso. Nos levantamos muy temprano, para llegar a tiempo. Fui la representante de nuestra residencia para recibir el bastón olímpico, que sustituye a la antorcha de las de verdad. Participé en la prueba de los bolos, y al tirar la primera pelota, no tiré ninguno. Mi hijo, que nos estaba acompañando, me dijo muy fuerte, que tirara la bola como cuando le tiraba a él la zapatilla, con genio, y a la siguiente bola, ya sí tiré unos pocos bolos. Cuando se terminaron las pruebas, nos fuimos a un comedor que habían preparado muy bonito. Al sentarnos teníamos preparados unos aperitivos, entre ellos había aceitunas, y una compañera, nos dijo a María del Carmen y a mí, que nos las comiéramos nosotras todas. Después, cuando vino el jamón, nos retiró el plato porque decía que íbamos a hacer lo mismo que con las aceitunas, sin dejarle nada. Nos reímos mucho. Después al acabar, fui a ver a mis antiguos compañeros de la residencia de Pedroche, algunos eran nuevos, pero pasé un rato muy agradable.

Me despido mandando un abrazo fuerte a todos y aquí en El Viso tenéis a una compañera para lo que haga falta.