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Domingo, 22 de Septiembre

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Mi vida como religiosa

“He sido muy feliz… Si volviera a nacer, volvería a hacerme religiosa”

¡Hola a todos! Mi nombre es Enriqueta González Galán. Nací el 16 de agosto de 1932 en Villaharta (Córdoba) y soy la más pequeña de ocho hermanos.

Cuando cumplí los 12 años, entré en la Congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. Fue en esta Congregación donde inicié mis pasos como religiosa y donde alcancé mi formación.

Recuerdo con mucha alegría mi viaje a Argentina. Era muy joven cuando viajé hacia ese país en el que tantas experiencias viví, como por ejemplo, formarme como enfermera. Pasé gran parte de mi vida allí… ¡Hasta mi familia creía que ya no volvería! Pero, estaban equivocados.

Regresé debido a que mi madre enfermó y debía encargarme del cuidado de ella. Al poco tiempo, con la edad de 102 años, finalmente, falleció.

Después, me trasladaron a Santiago de la Espada, un pequeño pueblo de la Sierra de Jaén, donde pasé mucho frío y me quedé incomunicada, varias veces, a consecuencia de las grandes nevadas.

Finalmente, por causas del destino, llegué hasta Dos Torres, un pueblo aquí vecino, donde ejercí como Directora de la Residencia de Mayores. Esta trayectoria la recuerdo mejor. Recuerdo, sobre todo, los belenes tan grandes y bonitos que realizaba… ¡Incluso me quedaba alguna noche sin dormir para poder acabarlos!

Al mismo tiempo, también trabajaba como enfermera en el Centro de Salud de Pozoblanco.  Sin lugar a dudas, no pude elegir mejor profesión. Ser enfermera me ha gustado mucho.

Pero, debido a que en la Residencia de Dos Torres estábamos muy pocas Hermanas, fuimos repartidas en varios lugares (residencias, escuelas, conventos) y yo fui trasladada a la Residencia Episcopal de Córdoba para encargarme del cuidado del Obispo y de otros sacerdotes. Allí pasé, también, bastante tiempo.

Con la enfermedad de mi hermana Pastora y, al morir mi hermana Consuelo, me vi obligada a pedir excedencia en la Santa Sede, para hacerme cargo de “Pastorita”, como yo la he llamado, siempre, desde el cariño.

Ambas vivimos algún tiempo en un pisito, pequeño, pero muy bonito, en Córdoba. Pero, a consecuencia de nuestro estado de salud, ingresamos en la Residencia Municipal de Mayores Fernando Santos de Añora.

Aquí, mi hermana “Pastorita”, que ya ha fallecido, y yo hemos sido, y sigo siendo, muy feliz.

Aquí, en la Residencia, continúo mi vida espiritual: realizado el rezo del rosario diariamente, me encargo de las lecturas de la Misa Quincenal, de arreglar la Capilla, de encender las velas, tomar la Santa Comunión cada domingo, escuchar Misa y también intento ayudar a todos mis compañeros, siempre que mi ayuda les sea útil.

Aquí, incluso, el año pasado ayudé a preparar la visita del Obispo de Córdoba, quien se puso muy feliz de verme y con el que me fotografié para recordar ese momento. La foto de ese día la tengo puesta en mi mesita de noche, por cierto.

En definitiva, me inspiro en la vida de Nuestro Señor Jesucristo para guiar la mía, para guiar mis pasos y para poder seguir dando ejemplo de la vida cristiana en la Residencia.

Como siempre he dicho:

“He sido siempre muy feliz… Si volviera a nacer, sería religiosa”.

Gracias a mi familia por ayudarme a recordar todos los datos reflejados aquí sobre mi vida. Seguro que se me escapan algunos.

Vuestra amiga,

Enriqueta González Galán.