Bienvenido a mayoresdecórdoba

Lunes, 26 de Agosto

organizado
financiado
post-img

Una vida de superación y coraje

Isabel ha sufrido un ictus, 2 operaciones de corazón y una fractura de cadera a lo largo de su vida

Con 48 años mi vida dio un cambio radical. Por una negligencia médica sufrí un ictus. Como secuelas, desde entonces tengo una hemiplejía derecha y una disartria. ¿Cómo repercute esto en mi vida? Soy dependiente y necesito ayuda para las actividades del día. Hoy escribo este artículo con ayuda de mi hija, es mi “traductora”, ya que no puedo hablar bien.

Cuando sufrí el ictus me quedé encamada. Ahí empezó mi historia de superación. Comencé con la rehabilitación y la logopedia. Todos los días pasaba la mañana en el hospital en rehabilitación, tenía un fisio para mí pero, sobre todo, lo más importante en estas enfermedades es no venirse abajo, luchar las 24 horas del día. Con esfuerzo conseguí comenzar a andar sola y con mucho amor propio rehice poco a poco mi vida. Mi mano derecha quedó inservible. Pero esto no me ha imposibilitado volver a hacer mis cosas. Desde planchar la ropa, hasta enhebrar una aguja, con más esfuerzo o menos, pero lo hago. Me gusta muchísimo limpiar el polvo, siempre que puedo estoy con mi trapo limpiando los muebles.

A los 55 años me operaron por primera vez del corazón, de una estenosis mitral. Todo salió bien pero tuve la mala suerte de que a los cinco años el tejido cardiaco se había deteriorado, me fatigaba con cualquier cosa y no tenía calidad de vida. No me quedó más remedio que operarme. Fue una intervención a vida o muerte. Gracias al equipo médico hoy puedo contarlo.

Para más inri, con 69 años me tropecé, me caí y me rompí la cadera derecha. A raíz de esto comencé mi vida en el Centro de Día de Dos Torres. Yo era muy reacia a venir. En un principio venía en silla de ruedas, hasta que en un mes me fui recuperando y comencé a andar con ayuda de bastón, como sigo a día de hoy.

Ahora, mi día a día empieza a las 8:30. A esa hora va la mujer de ayuda a domicilio y me ayuda a arreglarme. A las 10 menos 10 viene el chófer a por mí y me lleva al centro de día. Cuando llego allí, lo primero que hacemos es la gimnasia y luego los talleres que nos ponen: pintar, escribir, manualidades… Allí me lo paso muy bien. Para la 1 vuelvo a casa y como junto con mi marido. Por la tarde estoy acompañada con mi hija. Sobre las 7 viene mi Pili, que me ayuda con los quehaceres de la casa: desde coser hasta prepararme la cena, es un encanto.

Esta es mi rutina entre diario, pero los fines de semana me voy con mi marido de aparcería y a cenar. También nos vamos de vacaciones en verano con la gente del pueblo. Sigo disfrutando de la vida.

Quisiera agradecer a mi marido por el cariño y la paciencia que tiene conmigo, por ser mis manos y mis pies. Y a mis hijos, mi Maribel y mi Hilario, que son buenísimos, los quiero con locura. No me olvido de mis nietos, que son mi alegría.

A pesar de todo, con el apoyo de los míos y el afán de superación he sido y soy feliz, haciéndome día a día más fuerte ante la adversidad. Y si yo lo he logrado a pesar de tanto, ¿por qué no lo vas a conseguir tú?

Isabel García Espejo

CDM Las Villas