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Sábado, 19 de Enero

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Vicenta, una mujer con valentía

Es un ejemplo de ánimo y superación para sus compañeros

Vicenta Aranda Luna, una mujer hinojoseña que nació el 11 de marzo de 1927, pasando las épocas duras de la guerra, los años del hambre…… Se casó a los 21 años con un peón caminero, éste murió a los 38 años de edad, quedando Vicenta viuda a los 32 años. Tras la muerte de su marido se quedó sola con dos niñas pequeñas, vivía con sus padres, tenía que mantener tanto a ellos como a sus hijas, por lo que se agarró a todo tipo de trabajo: segar, coger aceitunas, pintar paredes, limpiar…, hasta que empezó a coser, haciendo ajuares para los hombres y mujeres del pueblo.

En el momento que empezó con la costura, le fue todo mucho mejor, pero cuando sus hijas tuvieron que  salir a estudiar fuera del pueblo, decidió irse con ellas. Madre e hijas emigraron a Bélgica.

En Bélgica trabajó de criada en una casa muy señorial, sus hijas estaban con ella en la casa, por lo que le pagaban menos, ya que le daban educación, vivienda y comida. En esta casa estuvo 3 años.

Sus hijas crecieron y tuvieron que estudiar en otro colegio, así que Vicenta tuvo que cambiar de domicilio, decidió alquilar un piso cerca del colegio.

En Bélgica,  para poder conseguir los papeles, tenías que trabajar en el sector servicio, por lo que Vicenta trabajaba por las mañanas limpiando un convento, en el cual estuvo 3 meses, y por las tardes en un taller de costura. Vicenta era y es una fanática de la costura.

Pues así estuvo esta mujer hasta que su hija mayor se casó con 19 años y, una vez más, la vida le puso piedras por el camino, ya que su madre enfermó y tuvo que regresar al pueblo con ella.

Vicenta estuvo 13 años cuidando de su madre. Cuando esta falleció volvió a Bélgica con su hija hasta que toda la familia decidió regresar a España, a la capital española.

Una mujer que no le faltó la fuerza para seguir adelante. Con tan mala suerte, Vicenta se fracturó la cadera, no tuvo buena fortuna en las operaciones y necesitaba de mucha ayuda y de medios instrumentales, con los que sus hijas no contaban, por eso decidieron el ingreso en la residencia, para su mayor bienestar y recuperación.

En la Residencia de la Bella, Vicenta es una mujer muy participativa, alegre, sociable,  muy querida por sus compañeros y compañeras y, sobre todo, por las trabajadoras del centro. Es una mujer que anima mucho a sus compañeros, ella les dice que son una familia.

Pasa el día ocupando su tiempo haciendo punto, coloreando, haciendo todo tipo de trabajos manuales, plantando y cuidando las flores del jardín, jugando a las cartas con sus compañeros, familiares y amigos, que la visitan a diario. Es un ejemplo de ánimo y superación para sus compañeros y trabajadores del centro.

Nunca se le ha puesto nada complicado a esta mujer. Es una persona que tiene mucha fe, se ha aferrado mucho a ello.

Frase típica de Vicenta: Ayúdate y te ayudaran.

“Aprendí a ser fuerte cuando entendí que en esta vida tenía que levantarme yo sola. Aprendí a creer en hechos, no en palabras… Y lo mejor de todo, aprendí a creer en mí misma”.